Dormir poco se volvió una práctica habitual en muchas personas que combinan trabajo, estudio y vida personal. Sin embargo, lo que parece algo inofensivo tiene un impacto mucho más profundo de lo que se cree. No se trata solo de estar cansado: el cerebro empieza a funcionar por debajo de su capacidad.
En ese sentido, la neuropsicóloga Marta Balagué fue contundente: “Dormir cinco o seis horas de forma habitual implica un deterioro progresivo del rendimiento cognitivo”. Es decir, no es un problema puntual, sino un desgaste que se acumula con el tiempo.
Leé también: Un estudio determinó que los chicos que se crían con mascotas desarrollan una capacidad clave para la adultez
Según explicó la especialista en una entrevista con La Vanguardia, las zonas frontales del cerebro —claves para pensar, planificar y tomar decisiones— pierden eficiencia cuando el descanso no es suficiente.
Entre los efectos más frecuentes se destacan:
El efecto de dormir poco no es igual en todas las personas. La edad, la genética y el cronotipo (ser más activo de día o de noche) influyen directamente.
Leé también: Histórico: arqueólogos encontraron un fragmento de la “Ilíada” en una tumba de hace 1600 años
La profesional habla de una reserva cognitiva, que es una capacidad extra para adaptarse y seguir funcionando bien ante dificultades como el cansancio o la falta de sueño. Se construye a lo largo de la vida con la educación, el tipo de trabajo y la actividad mental.
“Las personas con más reserva cognitiva suelen aguantar mejor dormir poco y rendir bien durante más tiempo, pero no son inmunes: si el mal descanso se mantiene, el efecto acaba apareciendo igualmente”, advirtió Balagué.
Dormir poco infiere en varios ámbitos de la vida, siendo el laboral uno de los más importantes. Un mal descanso constante puede generar:
Por otro lado, Balagué sostiene que el descanso insuficiente no solo impacta en lo cognitivo, sino también que altera la regulación emocional:
Leé también: Científicos irlandeses lo confirman: el efecto positivo clave de tomar café todas las mañanas
Una de las dudas más comunes es si dormir más los fines de semana compensa la falta de descanso. Según Balagué, ayuda, pero no alcanza.
“Mejora la sensación de descanso y parte de la atención, pero no restaura completamente funciones complejas como la toma de decisiones o el control mental”, explicó.
Para que el cerebro funcione de forma óptima, los especialistas coinciden en que lo ideal es dormir entre 7 y 9 horas por noche.
Además, la recuperación no es inmediata: pueden hacer falta varios días de buen descanso para volver a rendir al 100%, y si la falta de sueño se mantiene durante años, los efectos pueden volverse más persistentes.


Noticia de TN. Consultá la publicación original para conocer sus actualizaciones.
Leer en TN ↗
