La hipertensión arterial pulmonar (HAP) es un tipo de hipertensión arterial que afecta las arterias de los pulmones y el lado derecho del corazón.
Se trata de una enfermedad progresiva y potencialmente mortal que afecta a las arterias pulmonares, generando un aumento de la presión sanguínea en estos vasos y sobrecargando el corazón. Si no se trata a tiempo, puede derivar en insuficiencia cardíaca.
La hipertensión pulmonar puede ser causada por cambios en las células que recubren las arterias pulmonares, según la Mayo Clinic y, estos cambios, pueden hacer que las paredes de las arterias se estrechen, se vuelvan rígidas, se hinchen y se ensanchen, lo que dificulta el paso de la sangre hacia los pulmones.
Sin embargo, su detección no es sencilla. En muchos casos, los síntomas de la HAP se confunden con los de otras enfermedades respiratorias, lo que lleva a diagnósticos erróneos.
Según datos de los últimos años, los pacientes pueden tardar tiempo en recibir un diagnóstico correcto. Además, el 57 % de los casos es confundido con patologías como asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o, incluso, cuadros de ansiedad.
Un estudio latinoamericano que evaluó la situación en distintos países reveló que muchos de los pacientes diagnosticados con HAP son mujeres y tienen un promedio de 53 años, datos que subrayan la importancia de una mayor difusión de la enfermedad y una mejor capacitación de los profesionales de la salud para acelerar su detección.
En las primeras etapas, la HAP puede ser silenciosa o presentar síntomas leves, lo que retrasa su detección. Con el tiempo, los signos de la enfermedad se vuelven más evidentes e incluyen:
En cuanto a los factores de riesgo, la Mayo Clinic señala que, entre los que pueden aumentar el riesgo de padecer una hipertensión pulmonar, se incluyen los siguientes:

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