A solo 120 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Suipacha se transformó en el destino ideal para quienes buscan una escapada corta, sin manejar horas y con el plus de disfrutar del campo bonaerense en su máxima expresión.
En pleno invierno, este pueblo del oeste bonaerense despliega su encanto entre pasturas verdes, caminos rurales y un cielo abierto que invita a relajarse. Pero el gran imán de la zona es, sin dudas, la Ruta del Queso: un circuito gastronómico único donde la tradición y la innovación se encuentran en cada bocado.
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El recorrido se puede hacer en un solo día y en auto propio, ya que las paradas principales están a menos de 11 kilómetros una de otra, todas sobre la Ruta Nacional N°5.
La primera parada obligada es Cabaña Piedras Blancas, pionera en la elaboración de quesos de cabra en una región de fuerte tradición bovina. Allí, los visitantes pueden degustar quesos de cabra, vaca y oveja, caminar entre corrales y ver de cerca cómo se produce cada variedad. En invierno, la actividad en la sala de producción está a pleno y el aroma a campo lo invade todo.
La evolución de esta quesería incluyó capacitaciones en el exterior y un trabajo constante para adaptar los procesos al clima local. Hoy, sus quesos finos llegan tanto a góndolas gourmet como a las mesas de quienes recorren la ruta.
La siguiente parada recomendada es Fermier, una fábrica que se especializa en quesos de leche de vaca, al combinar razas como la Jersey y la Holando-argentina. El recorrido por el tambo y la cata de quesos suaves, semiduros y de corteza lavada hacen que la experiencia tenga un aire europeo, pero con el sello bonaerense.
El circuito suma una propuesta diferente en Il Mirtilo, una finca dedicada al cultivo de arándanos, frambuesas y zarzamoras. Allí, las degustaciones de invierno combinan dulces artesanales, vinos y quesos de la zona. Se pueden probar chutneys, mermeladas y especialidades como arándanos con chocolate o malbec, creadas junto a una abadía cercana.
Esta parada le da un toque dulce y original al paseo, sumando una experiencia sensorial que refuerza el perfil gourmet de la Ruta del Queso.
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