En una nueva emisión del ciclo Random de TN, el piloto argentino Nicolás Varrone repasó los momentos clave de su carrera deportiva, los desafíos financieros que impone el automovilismo de elite en Europa y los sacrificios personales que exige la alta competencia. En una charla mano a mano con Leo Montero, el atleta que hoy corre en la F2 analizó su presente, su proyección internacional y las vivencias fuera de las pistas.
A diferencia del recorrido tradicional de la mayoría de los monoplazas, la trayectoria de Varrone tuvo un paso determinante por las competencias de resistencia. Tras consolidarse y cobrar un sueldo como piloto profesional en esa especialidad, el desafío de sumarse a la Fórmula 2 planteó un cambio de paradigma económico.
“En la Fórmula 2 no cobra prácticamente nadie; para correr tenés que aportar un presupuesto muy alto a través de patrocinadores, muy parecido a la estructura de un tenista profesional”, explicó durante la entrevista.
A sus 27 años, analizó con pragmatismo los plazos dentro de la categoría: “Es una categoría promocional y de paso. Como mucho te da margen para estar dos años, porque por edad y por costos estás en un límite donde tenés que dar el salto a la F1 o rearmar el camino hacia el Endurance o la IndyCar”.
Durante la charla, Varrone también se refirió al presente del automovilismo nacional en el exterior y elogió de manera contundente a Franco Colapinto, a quien calificó con un 10 rotundo al evaluar su nivel en pista.
Asimismo, reflexionó sobre el rasgo competitivo que distingue a los atletas criollos en el alto rendimiento: “El deportista argentino está acostumbrado a pelearla siempre desde abajo y con menos recursos. Cuando se te presenta la oportunidad afuera, esa necesidad de no dejarla ir se nota en la entrega dentro de la pista”.
Más allá de los motores, la entrevista abordó la faceta más íntima del piloto, quien reconoció lo complejo de mantener relaciones afectivas y ver a sus amigos debido a las rutinas de simulación y el calendario de viajes. En su tiempo libre, admitió que disfruta de hacer asados.
Entre sus proyectos fuera del deporte motor, Varrone reveló que comenzará el curso para convertirse en piloto de avión privado. “Lo tomo como un hobby y un proyecto personal para despejar la cabeza y desconectar de la presión de las carreras”, afirmó.
Entre el pragmatismo de quien conoce de cerca los números del automovilismo y la pasión intacta por llegar a lo más alto, Nicolás Varrone dejó en claro que su ambición sigue firme. Ya sea buscando un asiento en la máxima categoría, haciendo pesar la garra argentina en el exterior o abriéndose paso en los cielos, el atleta nacido en San Justo demuestra que tiene las ideas claras y la aceleración exacta para encarar todo lo que venga en su carrera.

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