Hay compañeros que funcionan como una red de contención. Eso es lo que encontraron Carlos Portaluppi y Franco Masini durante los ensayos de Dribbling, una obra que los tiene solos sobre el escenario y que les exige hacer equipo de principio a fin.
Escrito y dirigido por Ignasi Vidal, este thriller dramático se mete en el mundo del fútbol de elite a partir de una acusación de violación contra una de sus grandes figuras. Es entonces cuando aparecen en escena el poder, la fama, el dinero, los vínculos y el impacto de la opinión pública.
A días del estreno, los actores conversaron con TN Show sobre el desafío de llevar a escena una temática tan compleja que busca generar preguntas y debate en el público.
-Debutan el 26 de agosto en Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, ¿cómo se preparan?
FM: Con muchas ansias. Venimos trabajando hace tiempo y estamos ultimando los detalles de esta obra que requiere muchísima entrega. Somos solo los dos arriba del escenario y casi que no hay interrupciones, desde que arranca es como un relojito que no frena. Es una obra muy intensa, donde se generan charlas y debates bastante profundos entre ambos personajes.
-¿Qué nos pueden contar de Dribbling?
CP: La obra parte de una acusación de violación que sacude la carrera de Javi Almeida, un futbolista que salió de un club de barrio y llegó a la élite del fútbol mundial, con todo lo que eso implica en términos de dinero, poder, fama y vínculos.
Hay un momento en el que este chico se marea y comete una flor de cag... que afecta su futuro laboral, deportivo y profesional. Por supuesto que al representante, que fue quien lo guió, lo acompañó y con quien creció, también lo afecta, más allá del vínculo emocional, por el negocio que tiene con él.
Tenemos la suerte de que el dramaturgo es quien también nos dirige y armó toda esta ficción, que tuvo inspiración en casos que han sucedido en Europa, pero es un tema universal.
-La obra también invita a pensar sobre qué sucede cuando la opinión pública dicta sentencia antes que la Justicia, ¿qué reflexión los lleva a hacer en lo personal?
CP: En lo personal, no. Simplemente uno está atento a las cosas que suceden y a cómo queda expuesta una persona cuando atraviesa una situación así, sobre todo a partir de las redes sociales. No es lo mismo un caso de abuso diez años que lo que sucede ahora, cuando rápidamente aparece en un portal y al día siguiente es tapa de todos los diarios. Hay una masividad que afecta, que mueve a la opinión pública y que toma determinada postura, sea culpable o no. Después uno puede llegar a ser juzgado como corresponde, pero también puede estar del otro lado y va a ser muy difícil limpiar la imagen.
FM: En la obra también se muestra cómo, de un día para el otro, el personaje que tenía fama, una carrera increíble y un manager estupendo, pierde todo. De repente está en un pozo del cual no puede salir y le pesa la vida. Cómo alguien que no tiene los recursos ni las herramientas emocionales para manejar lo que está pasando, se desborda. Creo que el espectador va a poder vivir ese desborde y ver cómo alguien que lo conoce, con quien tiene un vínculo casi paternal, lo acompaña.
-Ustedes son distintas generaciones y no han trabajado mucho juntos, ¿qué cosas aprendieron o qué cosas valoran el uno del otro?
CP: Franco es un actor muy rápido mentalmente, es transparente y es bueno. A mí me genera mucha confianza, me da mucha seguridad estar al lado de él, por que sé que si necesito prenderme de alguna soga, él va a estar. Es como una pileta donde sé que hay agua.
No es la primera vez que trabajamos juntos. Nos hemos cruzado en la TV Pública, haciendo Cuéntame cómo pasó, aunque no compartimos muchas escenas. Para mí es un privilegio poder estar haciendo esto con él porque es un actor que quiero, que admiro y que me parece realmente muy talentoso.
FM: Cuando me llegó el proyecto y me dijeron que estaba Carlos, no lo dudé ni un segundo. Estar arriba del escenario con él y ver cómo trabaja fue un aprendizaje desde el primer momento. Yo ya lo admiraba y hoy, después de ver el detrás de escena, lo admiro más aún. Es un actor que tiene muchísimo oficio y presencia en el escenario.
Es una obra en la que necesitamos agarrarnos la mano e ir hasta el final, y eso estamos haciendo. Y eso hace que, por lo menos yo como actor, pueda sacar lo mejor de mí con él arriba del escenario.
-¿El público va a tomar partido o qué rol va a tener en esta obra?
CP: Sí, claramente va a tomar partido porque hay un hecho que es muy fuerte. Se va a ir pensando y va a sacar conclusiones. Realmente creo que es una obra que moviliza, que interpela. A mí es un texto que me gustó muchísimo en la primera lectura, porque es una temática necesaria de ser expuesta.
-¿Y con qué sensación les gustaría que se fuera la gente que vaya al teatro?
FM: Que puedan pensar y debatir. Me parece que una obra que genera eso ya cumple algo importante: que traspase, que les haga sentir distintas emociones y que se pongan a reflexionar acerca de lo que vieron, de los personajes y de lo que ellos opinan sobre los hechos.
Como autor y director de Dribbling, Ignasi Vidal estuvo al frente de todo el proceso creativo de una historia que, aunque aborda un tema dramático y sensible, también busca mantener al espectador en tensión.
Según contó, la escritura comenzó hace tiempo y tuvo incluso un costado disfrutable: “Fue un proceso divertido. A veces nos pasa a los autores que disfrutamos mientras nuestros personajes sufren. Y en este caso disfruté bastante del sufrimiento de este protagonista”.
En cuanto al trabajo con Carlos Portaluppi y Franco Masini, Vidal destacó que ambos son “actores muy intuitivos” y explicó que su principal tarea como director fue buscar precisión en cada aspecto de la puesta.
“La precisión en el lenguaje, la precisión en el mensaje, el estado de ánimo y las intenciones de los personajes”, detalló. Además, contó que, aunque no los conocía personalmente antes de este proyecto, la adaptación entre los tres fue rápida y se mostró conforme con el resultado.
Vidal también defendió la importancia de llevar al teatro historias que aborden problemáticas actuales, incluso en un contexto donde en cartelera predominan las comedias.
“También existe una forma de escapar de la realidad a través del drama y conectar con temáticas que ocupan las portadas de los periódicos”, explicó.
En ese sentido, espera que Dribbling no ofrezca respuestas cerradas, sino que invite al público a cuestionarse: “Me gustaría que se lleve la idea de que el teatro tiene que ir como dos pasos por delante de la sociedad. Si nos llevamos no tanto respuestas, pero sí preguntas, con eso me doy por bien pagado”.





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