El clima tenso alrededor de Julián Álvarez sumó otro capítulo en el debut del Atlético de Madrid como local en la Liga. Luego de sufrir los silbidos y los abucheos cuando ingresó en el segundo tiempo, el jugador de la Selección argentina se retiró de la cancha sin saludar a la hinchada.
Un video que se volvió viral mostró el momento exacto en que todo el plantel se juntó para dar la tradicional vuelta al campo y agradecer el aliento de los fanáticos. Lejos de sumarse a sus compañeros, la “Araña” bajó la cabeza y encaró directo hacia el vestuario, sin mirar a las tribunas.
Esta situación fue provocada por la dirigencia, que habló con el jugador y le indicó que no era conveniente que se acercara con sus compañeros a saludar a los fanáticos.
Esto fue confirmado por el Cholo Simeone, DT del equipo, en conferencia de prensa: “El club decidió que Julián no saliera con sus compañeros a saludar a los aficionados. No fue decisión de Julián. El club tomó la decisión de mantenerlo alejado y que se dirigiera al vestuario”.
Ante este tema, el entrenador argentino llamó a la unidad y pidió “estar juntos” ya que de esa manera siempre se lograron cosas importantes.
“Lo único que sé es que si el Atlético de Madrid quiere ganar algún título, necesitamos estar juntos. Cuando estuvimos juntos siempre hemos podido lograr cosas importantes. Para ganar títulos se necesitan delanteros importantes, nosotros los tenemos y los tenemos que cuidar”, recordó Simeone, visiblemente serio.
La bronca de la gente del Colchonero no es nueva y viene desde hace meses, cuando el delantero hizo público que quería un traspaso. Esto no les gustó nada a los hinchas, que lo tomaron como una falta de compromiso con el club a muy poco tiempo de haber llegado.
Sin embargo, desde la dirigencia del Atlético de Madrid bajaron un mensaje claro y confirmaron que el cordobés no está a la venta. Con la puerta de salida cerrada, el delantero tendrá que quedarse al menos un año más en la institución, obligado a revertir los insultos y ganarse de nuevo a la gente a fuerza de goles.
El primer impacto ocurrió cuando la pantalla gigante del estadio proyectó la imagen del atacante cordobés con la camiseta número 19. Apenas su rostro apareció en la marquesina principal, un silbido estruendoso bajó desde las cuatro bandejas del estadio colchonero, tapando casi por completo la voz del anunciador y dejando clara la exigencia del público.
Poco después, las imágenes captaron la reacción puertas adentro del futbolista. Sentado en el banco de suplentes, con la mirada clavada en el suelo y un gesto de evidente desazón, la “Araña” vivió en soledad el duro recibimiento de la tribuna.
Esta secuencia expuso el quiebre temporal y la enorme presión que pesa sobre el delantero ex River Plate y Manchester City, en una jornada donde el argentino fue convocado por primera vez.

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