Esta nota analiza algunos de los principales resultados del Latinobarómetro 2026 basado en 19.207 encuestas personales domiciliarias en 17 países entre mayo y junio de 2026. En América Latina el apoyo a la democracia se mantiene estable: este año alcanza el 52% el mismo nivel que en 2024 y por encima del 48% registrado en 2023.La Argentina encabeza el ranking regional: el 73% de sus ciudadanos adhiere a la democracia. La siguen Uruguay con el 64% (aunque con un descenso respecto de la medición anterior) y Costa Rica y Chile ambos con el 63%. En el extremo opuesto se ubican Guatemala (35%) Brasil (41%) Honduras (42%) y Ecuador (43%).Ahora bien preferir la democracia no equivale a estar conforme con sus resultados. Además subsisten en la región minorías de peso que se inclinan por esquemas híbridos o distantes de la democracia representativa: el 40% considera que la democracia puede funcionar sin partidos políticos y un 35% opina lo mismo respecto de la oposición y del Congreso nacional.El país menos receptivo a estas alternativas no democráticas es la Argentina. Así por ejemplo en relación al Congreso solo un 19% piensa que la Democracia puede funcionar sin él le siguen Venezuela (21%) y Uruguay (23%); en cambio en Ecuador Paraguay y Perú prácticamente la mitad de la población lo acepta.Las elecciones parecen conservar una legitimidad mayor. El porcentaje regional que considera que la democracia puede funcionar sin ellas desciende al 22%. En Argentina solamente el 8% sostiene esta posición seguida por Costa Rica con 10% y Chile y Uruguay con 13%. En Ecuador Paraguay y Guatemala en cambio la proporción alcanza al 33%.La satisfacción con la democracia constituye un indicador clave ya que refleja la evaluación que la gente hace de su desempeño. Y es en este aspecto donde aparecen las mayores críticas.En el promedio regional la satisfacción descendió del 33% en 2024 al 30% en 2026 un nivel muy bajo que confirma que el sistema democrático sigue sin dar respuesta a las necesidades de la población. Los más conformes son El Salvador (66%) y Costa Rica (50%) seguidos por Uruguay y la Argentina (48%).En el otro extremo se encuentran Perú (11%) Bolivia (13%) y Panamá (16%).La mirada crítica sobre el ejercicio del poder está muy extendida. El 74% de los latinoamericanos comparten la percepción de que se gobierna en beneficio de unos pocos grupos poderosos y no del conjunto de la sociedad; esta visión llega al 90% en Perú al 87% en Paraguay y al 86% en Panamá. Del mismo modo está muy extendida la idea de que la riqueza se distribuye de manera injusta: así lo afirma el 76% de los latinoamericanos proporción que trepa a casi nueve de cada diez en Venezuela Panamá y Chile los países más críticos frente a la desigualdad. En la Argentina esta opinión alcanza al 76% en línea con el promedio regional.La debilidad de la confianza institucional constituye otra dimensión importante del problema. La Iglesia es la excepción con el 63% que confía seguida a distancia por las Fuerzas Armadas y la radio (43%) y por la policía (40%). En la Argentina el orden es distinto: las Fuerzas Armadas encabezan con el 55% de confianza seguidas por la radio (51%) la televisión y los diarios (47%) la policía (45%) y la Iglesia (44%).Las peores evaluaciones de la región recaen sobre los parlamentos (25%) el sistema judicial (27%) y los partidos políticos (16%). En la Argentina los valores son apenas más altos aunque igualmente críticos: el 30% confía en el Parlamento y en la Justicia y el 23% en los partidos políticos.La relación con la democracia presenta además algunas contradicciones: se aspira a que funcione pero se admiten otros caminos si estos logran resolver los problemas. El 52% de los latinoamericanos aceptaría un gobierno no democrático siempre que solucionara los problemas del país. Esta postura alcanza el 71% en Paraguay el 69% en Honduras el 63% en El Salvador y el 61% en República Dominicana. La Argentina en cambio presenta una proporción considerablemente menor cercana al 28% seguida por Venezuela (38%) y Chile (43%).Al mismo tiempo persiste una expectativa importante respecto de uno de los instrumentos centrales de la democracia: el voto. El 63% de los latinoamericanos considera que votar puede producir cambios en el futuro. Esta confianza alcanza al 76% en Costa Rica al 72% en Argentina y al 71% tanto en Chile como en Venezuela.En resumen la insatisfacción con el desempeño de la democracia sigue siendo alta en la región y persisten sectores relevantes que bajo determinadas circunstancias preferirían un gobierno autoritario. El problema no reside solamente en la adhesión a sus principios sino en la capacidad del sistema democrático para responder a las demandas.Interesa destacar que Argentina es el país con opiniones más favorables dentro del contexto latinoamericano con la mayor proporción de ciudadanos que respaldan la democracia y una menor predisposición a aceptar alternativas no democráticas. Aun cuando comparten con el resto de la región varios de sus problemas estructurales como la baja confianza en las instituciones políticas y una percepción extendida de desigualdad.La cuestión de fondo está en que los ciudadanos reclaman que la política produzca cambios y resuelva problemas. Entre sus principales preocupaciones aparecen la economía la seguridad el combate contra la corrupción y la pobreza.El desafío para las democracias no consiste entonces únicamente en conservar el apoyo de la ciudadanía sino en transformar ese apoyo en confianza. Y para lograrlo necesitan demostrar que además de representar valores y garantizar libertades absolutamente indispensables pueden responder de manera efectiva a sus problemas concretos.


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