Miles de mujeres inundaron las redes sociales con publicaciones que incluían la mención #IamJaneDoe (“Soy Jane Doe”) en solidaridad con la joven que demandó a la Universidad de Cornell y a siete miembros de la fraternidad Chi Phi por haberla drogado y violado en octubre de 2024. La ola de apoyo, que recuerda al acenso del movimiento #MeToo una década atrás, combina un gesto de respaldo emocional con una estrategia deliberada para confundir los algoritmos de búsqueda que intentan revelar la identidad real de la demandante, según indicó el informe de Reuters. La acusante, que tenía 20 años al momento de los hechos, presentó su demanda civil el 16 de septiembre bajo ese seudónimo. Aunque la ley de Nueva York permite el anonimato en casos de agresión sexual, su abogado, Thomas Giuffra, señaló ante CNN que algunos usuarios de internet intentan activamente identificar y publicar su nombre real. “Está siendo asediada en las redes sociales”, dijo Giuffra. La acusante recibió amenazas y otras mujeres fueron identificadas erróneamente como su cliente, lo que el abogado describió como “muy difícil” para ella. La estrategia digital: confundir a los algoritmos para proteger a una víctima La fotógrafa del Medio Oeste Kelsey Combe fue una de las primeras en explicar el propósito táctico de la campaña: al multiplicar las publicaciones con el mismo nombre, se busca dificultar que los motores de búsqueda y los modelos de inteligencia artificial vinculen un resultado confiable con la identidad real de la demandante. “Era para confundir a los modelos de IA y solidarizarme con ella”, declaró Combe a la agencia AP. Sin embargo, la estrategia tuvo consecuencias imprevistas: la propia Combe fue señalada erróneamente por una herramienta de IA como la verdadera demandante de Cornell. Logró que el resultado fuera eliminado, pero no sin antes recibir críticas de usuarios que argumentaron que ella misma había generado esa confusión al participar en la campaña. La iniciativa cobró impulso a partir de un video publicado por una creadora de contenido identificada como @women_inamerica, que instó a sus seguidoras a sumarse al apoyo a Jane Doe. Desde entonces, las publicaciones se multiplicaron en todos los formatos —video, foto y texto— a través de distintas plataformas. Emma Davidson Tribbs, directora fundadora de la National Women’s Defense League, señaló a AP que “estos momentos están animando a más mujeres a hablar y contar sus historias. Le están dando a la gente un nivel de valentía y comodidad para salir adelante y decir su verdad”. La demanda reactivó una investigación criminal que había sido cerrada sin cargos Antes de que la demandante presentara su demanda civil, el fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, había declinado iniciar una persecución penal por considerar que no contaba con pruebas de que los hechos ocurrieron sin consentimiento. La nueva presentación judicial incluyó elementos que el fiscal dijo no haber visto con anterioridad, entre ellos una transcripción en la que la demandante afirma ser “cien por ciento segura” de haber sido violada. Van Houten reabrió la investigación. “Buscar justicia a veces requiere que reconsideremos o reabramos casos cuando se nos proporciona evidencia adicional”, declaró, según citó The Independent. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, designó a la fiscal general del estado, Letitia James, como fiscal especial en el caso. Hochul cuestionó públicamente a policías y fiscales, al señalar que no habían investigado a fondo las denuncias de la mujer. El abogado Giuffra acusó ante ABC7 a la policía de Cornell de haber enviado al fiscal un informe de seis páginas que omitía la afirmación explícita de violación de su cliente, así como mensajes de Snapchat en los que se invitaba a otros a unirse al ataque. Debido a esto, sostuvo: “Si tienes a una testigo que dice ‘estoy cien por ciento segura de que fui violada’, eso debe aparecer en un informe”. Cornell expulsó solo a dos de los siete acusados tras un proceso interno Según informó The New York Times, la universidad llevó adelante una investigación bajo el Título IX con al menos 12 audiencias. El resultado fue la expulsión de los dos estudiantes que invitaron a la joven a la casa y enviaron los mensajes de Snapchat convocando a otros. Dos más —acusados de obligarla a realizar actos sexuales sin su consentimiento— fueron suspendidos por dos años y tres semestres respectivamente, y se les ordenó redactar ensayos de reflexión. Un quinto estudiante, ya graduado, fue expulsado del campus. Los dos alumnos restantes, acusados de estar presentes en la habitación, recibieron como sanción la obligación de completar cursos sobre acoso sexual y escribir trabajos similares. Uno de los siete fraternos acusados demandó a Cornell para revertir la decisión disciplinaria; un juez rechazó la demanda y su abogado apeló el fallo. El presidente de la universidad, Michael Kotilkoff, difundió un video de ocho minutos en el que reconoció las preguntas sobre el manejo institucional del caso. “Debemos hacer todo lo posible para evitar que lo que le sucedió a Jane Doe, y a todas las que vinieron antes y después, vuelva a ocurrir”, afirmó. El 35% de las estudiantes de Cornell reportó contacto sexual no consensual desde su ingreso El caso se inscribe en un contexto estadístico que la propia universidad documentó: el 35% de las estudiantes universitarias de Cornell reportó haber experimentado contacto sexual no consensual mediante fuerza o incapacitación desde su llegada al campus, según una encuesta institucional de 2025. Esa cifra representa un aumento respecto al 20% registrado en 2021. A nivel nacional, el 21% de las mujeres en Estados Unidos declara haber sido víctima de una violación consumada o intentada, de acuerdo con la encuesta más reciente del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) sobre violencia de pareja e intimidad sexual. Katy Jacobson, una trabajadora de San Diego de 35 años que también compartió su historia en redes, incluyó en sus publicaciones enlaces a organizaciones de apoyo como RAINN, que opera la Línea Nacional de Atención a Víctimas de Agresión Sexual. En diálogo con Reuters, declaró: “Incluso hoy, si miras mi historia, tiene recursos. No estoy publicando sobre los hombres. Estoy publicando sobre Jane Doe”.
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