Un equipo de la Universidad de Exeter comprobó, en ensayos de laboratorio realizados en Penryn, una localidad en el suroeste de Inglaterra, que los camaleones de cuello con solapa (Chamaeleo dilepis) modifican el tono y el brillo de su piel para parecerse a ciertos fondos. La investigación, publicada en Biology Letters y firmada por Tom Major, Alexia C. M. Hesten, Jan Stipala y otros especialistas, analizó a 8 ejemplares. El estudio pone a prueba la creencia difundida durante años de que estos reptiles pueden adoptar cualquier apariencia. El amarillo produjo la respuesta cromática más rápida En los experimentos de color, los investigadores utilizaron fondos amarillos, amarillo verdosos, naranjas y azul verdosos. Las pruebas incluyeron además superficies negras, blancas y grises, junto con 6 tratamientos de patrones. Cada animal permaneció primero 20 minutos en un recinto gris y luego fue trasladado a otra zona con el tratamiento que se iba a evaluar. Las imágenes se tomaron de inmediato con intervalos de entre 1 y 3 minutos, hasta completar 21 minutos. Para reducir interferencias, los ejemplares no veían a los observadores salvo durante la breve apertura usada para fotografiarlos. Las pruebas se suspendían si el animal mostraba signos de malestar, intentaba escapar o si la sesión superaba 40 minutos. El resultado más claro apareció sobre los fondos amarillos, ya que los reptiles ajustaron su tonalidad con mayor velocidad y mejoraron en mayor medida su coincidencia con la superficie. También aumentaron su semejanza con el naranja con el paso del tiempo. “Se eligieron los colores verde amarillento y verde azulado porque son los que pueden producir otros camaleones”, explicó Major. El fondo negro activó el mayor cambio de brillo La respuesta ante el fondo negro se produjo mediante un cambio de brillo: los investigadores midieron la luminancia, es decir, la cantidad de luz que refleja una superficie y que determina si se percibe más clara u oscura. Al ubicarlos sobre negro, los flancos, es decir, los costados del cuerpo de los camaleones, se oscurecieron. La investigación indicó que la reacción a las superficies negras podía darse en cuestión de minutos. El descenso medio de luminosidad fue de 23,3%, una variación más marcada que la registrada sobre gris o blanco. Frente al fondo blanco, los animales se aclararon en promedio un 20,7%, pero los datos no permitieron afirmar con suficiente certeza que este entorno hubiera causado ese cambio. Para valorar el ocultamiento desde la perspectiva de un posible enemigo natural, el equipo empleó un modelo visual de pavo real, el más cercano disponible para aproximarse al sistema de visión del alcaudón fiscal (Lanius collaris), un ave que puede depredar sobre camaleones. El estudio explica que, cuando la diferencia de color entre el costado del camaleón y el entorno es inferior a uno, un ave depredadora no podría distinguirlos. Los ambientes con dibujos no generaron una imitación del entorno Los investigadores probaron combinaciones de negro y blanco, así como de verde y amarillo, organizadas en manchas pequeñas, medianas y grandes. Ninguno de los camaleones modificó el diseño de su piel para que coincidiera con el tamaño o la distribución de las manchas presentes en el fondo. Los animales aparecieron mejor camuflados en ambientes amarillos y verdes que en los negros y blancos al ser evaluados con el modelo de visión aviar. Aun así, los autores no detectaron una alteración visible que indicara un intento de copiar los dibujos del entorno. La falta de respuesta podría deberse a que esos tratamientos no activaron esa conducta o a que los cambios de patrón requieran más tiempo que los 21 minutos de cada ensayo. Troscianko señaló que la imagen difundida sobre estos reptiles supera lo que la ciencia había podido comprobar. “La cultura popular suele representar a los camaleones como maestros del camuflaje, capaces de cambiar de color para mimetizarse con su entorno”, afirmó. Además, añadió que hasta ahora se conocía mejor el uso de esas variaciones para la reproducción, la interacción con otros individuos y la regulación térmica. El hábitat puede condicionar qué superficies pueden igualar Los camaleones de cuello con solapa viven entre vegetación mixta, con pastos, arbustos y árboles, y también pasan tiempo en el suelo. Esos espacios atraviesan estaciones húmedas y secas, una condición que puede modificar el color de hojas y hierbas. El amarillo y, en menor medida, el naranja podrían ser tonalidades relevantes en ese escenario, según planteó el equipo. Los autores advierten que estos reptiles no pueden igualar una gama ilimitada de fondos. En las pruebas, los tonos azul verdoso y amarillo verdoso no generaron cambios relevantes, en parte porque los ejemplares ya se parecían a esas superficies al inicio. “Estas famosas habilidades tienen sus límites y que tal vez los camaleones prefieren los tipos de lugares que instintivamente saben que pueden mimetizarse”, sostuvo Hesten. El estudio plantea que futuras investigaciones deberán evaluar tonalidades marrones y escenarios más complejos, además de determinar el gasto energético del cambio de apariencia. También queda por establecer cuándo los camaleones priorizan la comunicación, el control de su temperatura o el camuflaje frente a depredadores.





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