EL ESPECTÁCULO SE VIVE DE CERCA@desenchufadas.ok ↗
← Volver a las noticias
GENERAL / CLARIN

Iñaki Urlezaga, otro, el mismo

El bailarín, que ya es leyenda, regresa a los escenarios con una obra, divertida y profunda al mismo tiempo, sobre el nacimiento de un ballet y el retiro de una estrella.

Imagen de la noticia: Iñaki Urlezaga, otro, el mismo

Todo inicio también es un final y en un bucle infinito la clausura siempre abre nuevas puertas. Cuando se retiró de los escenarios en 2018 tras una carrera deslumbrante el bailarín argentino Iñaki Urlezaga ya era coreógrafo y maestro. Por eso en realidad los escenarios nunca dejaron de ser su territorio.Donde antes giraba y saltaba donde conmovía interpretando un personaje del repertorio clásico o una pieza más reciente pasó a crear nuevas versiones y obras propias para otros cuerpos. Urlezaga conoce bien el arriba y el abajo de la escena y esa sabiduría construida desde sus primeras clases en la infancia platense florece en El aplauso final.La función inicia con una minigala previa de duos de ballets como Sylvia Romeo y Julieta y La Traviata además del clasiquérrimo solo de La muerte del cisne. Y en la selección ya hay mucho de Iñaki Urlezaga: sus versiones de esas obras pero además un corpus en el que lo interpretativo es tan importante como lo técnico. Su sello.Luego es el turno de El aplauso final una pieza que también funciona como reflejo de su creador: sensible divertida y de enorme humanidad.Nacimiento y finalLa obra retrata el nacimiento de un ballet. No es un ‘detrás de escena’ sino un ‘debajo de escena’ porque el trabajo comienza en la clase. Ahí un coreógrafo personificado por el propio Urlezaga que es de hecho el coreógrafo real de lo que se ve busca compone se desespera se enoja encuentra descubre... en definitiva crea.Como el instrumento de un coreógrafo está compuesto de música ideas y cuerpos el personaje intenta un equilibrio entre el pianista (en escena interpretado por un virtuoso de 14 años llamado Ulises Damián Belén) los bailarines y sus propias ideas algunas realizables otras no.Esa comunión siempre difícil siempre mágica tiene en El aplauso final una protagonista: la magnífica bailarina Julieta Paul Kler que ya firmó los papeles de la jubilación como primera figura del Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata y sin embargo su cuerpo se muestra ajeno al paso del tiempo.También Julieta Paul Kler es ella y otra en esta obra una artista que se asoma al final de su carrera pero que es el corazón de una obra que nace. Por tal vez no exista un aplauso final porque ese final abre nuevas puertas compone paisajes que irrumpen y habilitan más y más aplausos. Aplausos merecidos.

Imagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismoImagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismoImagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismoImagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismoImagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismoImagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismoImagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismoImagen complementaria de Iñaki Urlezaga, otro, el mismo
FUENTE ORIGINAL

Noticia de CLARIN. Consultá la publicación original para conocer sus actualizaciones.

Leer en CLARIN ↗