Hay algo sobre las historias originarias que las hace únicas. Son esas tramas, obras y fragmentos ficcionales que permiten fermentar el germen de lo que se expande después. Carrie, de 1974, fue la primera novela de Stephen King y, por eso, sentó las bases sobre el llamativo universo de terror que creó el famoso escritor a lo largo de su vida.A su vez, en 1976, Carrie se llevó al cine y se convirtió en un ícono absoluto de la pantalla grande. Brian De Palma transformó al relato de King en un festival gore y sobrenatural que transformó por completo a las películas de terror.Con esa pesada mochila, el realizador Mike Flanagan debía montar una serie que adaptara a la novela y, a su vez, no sea inferior a la gran pieza cinematográfica protagonizada por Sissy Spacek.El cineasta, que viene de hacer ficciones muy reconocidas como La maldición de Hill House o Misa de Medianoche, logró llamar la atención. Introdujo cambios importantes en el argumento y lo trajo al presente de 2026, aunque no perdió la esencia del mensaje central: la represión ante la opresión.La historia de Carrie, que se estrena esta semana en Prime Video, se inicia con una diferencia clave de la novela original. Mientras que en la obra de Stephen King el padre de Carrie White había muerto antes de que ella naciera, en la serie eso sucede luego de que ella viviera 16 años encerrada en su casa.Aislada del mundo moderno, la adolescente tiene la obligación impuesta por las autoridades civiles y policiales de ir a una institución pública. A su vez, su madre que tampoco tenía contacto con el exterior, debe salir a trabajar.A partir de ese momento, y con su mirada totalmente ingenua de la vida, la chica se deberá enfrentar a la crueldad de muchas de sus compañeras como también de algunos profesores. Esto genera que aparezca un aspecto incontenible para ella: sus poderes telequinéticos.Flanagan elige introducir en el argumento -a diferencia de la original- el temor reinante en los Estados Unidos a los tiroteos hechos por estudiantes, la violencia feroz del ciberbullying y las fake news que circulan en las redes.Sin embargo, al menos en su primer episodio, el creador mantiene un rasgo determinante: la violencia contenida que se va desgranando muy lentamente a medida que la protagonista sufre con cada situación injusta.En esta serie de terror sobrenatural hay dos elementos que Mike Flanagan puso en evidencia: el talento de dos de sus protagonistas y las causas de la brutalidad de lo que ocurre en el pueblo.Además, ubica una tercera pata en una circunstancia misteriosa que se ve fuera campo y que es conveniente no adelantar. Ese aspecto atrae las miradas, sobre todo, de quienes se saben de memoria la película original.Summer H. Howell, que encarna al personaje principal de Carrie, y Alison Thornton, que le da vida a la envidiosa Chris Hargensen, son la columna principal del conflicto en la secundaria Ewen. Las chicas se baten a duelo de manera constante con sus miradas, rechazos y acercamientos.Flanagan, además, inicia su versión con lo que todo el mundo conoce: el reguero de muertos que se desata en la fiesta de promoción de la clase de Carrie, junto al posterior incendio. De manera fragmentaria, la trama va y viene entre el tormentoso presente y el pasado que muestra toda la violencia.Carrie trae a la Generación Alfa -la primera que nació con la digitalidad bajo la piel- una historia pensada originalmente para otro grupo de jóvenes. Sin embargo, como buen clásico, su esencia acerca de la crueldad humana y las potenciales consecuencias que eso trae en una persona continúa inalterable.
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