En una nueva entrega de Barrios Picantes , Paulo Kablan recorrió La Matera , en Quilmes , donde la venta de drogas y los enfrentamientos entre bandas tienen en jaque a los vecinos.
Y Nahuel es un ejemplo. Inmerso en el consumo, l es robó una bolsa a los transas . La respuesta fue brutal. Lo fueron a buscar a la casa y le vaciaron el cargador de una pistola. Recibió siete tiros. Está vivo de milagro .
La historia de Rodrigo también está atravesada por el consumo, pero el de su padre. Cuando era un chico lo mandaba a comprarle drogas. Y si no lo hacía, lo molía a golpes .
Desde otra óptica, Silvia fue testigo del mismo problema. Hasta hace poco tenía un búnker de venta de drogas que funcionaba las 24 horas al lado de su casa .
La Matera siempre fue un barrio violento. Ahora, por las disputas en el marco del consumo de drogas, pero en el pasado lo que predominaban eran los robos .
A Clarisa le pusieron un revólver en la cabeza para sacarle el celular. Y cuenta que hace un tiempo “habían puesto una garita de seguridad, pero como la atacaban a tiros la sacaron. Esto es tierra de nadie” .
Ezequiel vio cómo mataban a su padrastro. Era pirata del asfalto y el dueño de uno de los camiones que había robado lo acribilló a balazos .
Alejando también tiene un pasado traumático. Los tres tiros que lleva en el cuerpo son testigos de eso. Los recibió cometiendo robos, pero hace un tiempo decidió cambiar .
Según dice, los hijos, las pérdidas y la fe en Dios lo hicieron dar un giro de 180 grados a su vida. Dejó la delincuencia y ahora hace trabajo social en el barrio.
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