En un tranquilo pasaje de apenas una cuadra rodeado de edificios altos y coquetos de Núñez funciona Bufé. Detrás de su fachada se despliega un enorme espacio de aspecto fabril donde las tentaciones se multiplican: pastas artesanales panadería con producción diaria pastelería charcutería propia y comidas caseras listas para resolver un almuerzo o una cena como sándwiches tartas o pastas con distintas salsas.El movimiento de los jóvenes cocineros que trabajan a la vista de los clientes permite imaginar el volumen de producción diario. Los fines de semana la fila para comprar pasta fresca sale del local y copa la vereda. Muchos aprovechan para llevarse también un pancito algo para la picada o un postre. Todo ocurre a apenas dos cuadras de la Avenida del Libertador en una zona que conserva la tranquilidad del barrio.La oferta es amplia sabrosa fresca y sobre todo artesanal con el sello de Martín Posternak cocinero de vasta experiencia y dueño del emprendimiento. Con el correr de los meses habrá más novedades como una pequeña despensa de delicatessen y vinos y el servicio de delivery. Pero vale la pena visitar Bufé: recorrer el local y descubrir sus cientos de productos es parte de la experiencia.Quién es Martín Posternak y cómo se creó BuféMartín Posternak se formó como cocinero en Buenos Aires pero parte de su experiencia la adquirió lejos de la Argentina. Durante algunos años trabajó en cruceros que lo llevaron a recorrer el mundo y también pasó por las cocinas de Toronto y Montreal en Canadá. El amor lo trajo de regreso a Buenos Aires donde tuvo un café durante una década hasta que lo cerró poco antes de la pandemia de Covid.Pero el proyecto de tener un espacio propio seguía en pie. De hecho ya había comenzado a buscar una ubicación en Núñez antes de cerrar el café. Pasaron los años sin que apareciera el lugar indicado hasta que finalmente encontraron una propiedad que los enamoró. La demolieron y comenzó una obra lenta pensada hasta el último detalle.Mientras Bufé iba tomando forma Martín continuó perfeccionándose en charcutería y elaboración de pastas. Incluso hizo la carrera de sommelier de carne. Cada aprendizaje sumaba conocimientos para el proyecto que tenía en mente.“Yo sabía que quería tener una cocina de producción y quería que sea para llevar. Quería abastecer mis heladeras esa siempre fue mi idea” recuerda Martín. Desde el comienzo su proyecto no estaba limitado a una especialidad: buscaba reunir varias bajo un mismo techo.La ansiedad el agobio y los nervios ante la apertura lo llevaron a buscar la ayuda de un experto. Así se contactó con Emiliano Belardinelli cocinero y charcutero a quien rápidamente sumó al equipo como su mano derecha.En septiembre abrió Bufé “un centro de producción con venta minorista” como le gusta definirlo a su creador. En los 200 metros cuadrados del local del pasaje Río Piedras conviven cinco especialidades: un pastificio donde elaboran a diario sorrentinos agnolotis florentinos y otras variedades para llevar por caja; una panadería con medialunas laminadas y cinco estilos de panes; una salumería con charcutería artesanal; una pastelería con un “bufé” dulce; y un despacho de comidas calientes y sándwiches preparados en el momento.El éxito fue inmediato. Vecinos curiosos y colegas como Fernando Trocca que ya lo visitó dos veces se acercan al local que cuenta con equipamiento de primer nivel y una cocina que es un oasis para cualquier cocinero. En estas primeras semanas también conquistaron al restaurante Regina al que le proveen pastas y panes. Además están en tratativas con otros locales interesados en sus productos especialmente los de charcutería.Qué pedir en BuféLas primeras en llamar la atención son las medialunas de manteca ($ 3.000) que se lucen desde la vidriera. Grandes suculentas y brillosas comparten espacio con los pebetes tan tentadores como los laminados.Para comer en el banco de la vereda o llevar a la oficina o a casa las opciones se multiplican: pastas con salsa servidas en bandejas de aluminio empanadas ($ 4.500) pastel de papas ($ 15.000) y vitel toné ($ 19.000). Entre las tartas sobresale la de jamón y queso que tiene una particularidad: se sirve con una cubierta de azúcar caramelizada ($ 11.500).Sin embargo los grandes protagonistas son los sándwiches que se preparan en el momento y solo se venden de 11.30 a 15.30. Se elaboran con pan artesanal y chacinados de producción propia. Los más pedidos son el de milanesa de pollo (pebete tostado con manteca mayonesa lechuga capuchina juliana aderezada con sal y oliva white cheddar y pickle de pepino casero $ 19.000) y el de pastrón (pan de molde tostado con manteca pickles de pepino mix de mostaza antigua y Dijon $ 25.000) aunque hay opciones desde $ 14.500.Las ensaladas cambian todos los días con una excepción: la Caesar que permanece en la oferta porque lidera los pedidos.La charcutería merece un capítulo aparte. Frente a la cava de embutidos cuesta decidirse entre el salame chacarero la nduja la bresaola el guanciale la porchetta y otras especialidades que se venden en porciones desde los 100 gramos.Los fines de semana el spiedo se pone en marcha y los pollos ($ 40.000 con guarnición) que giran y se cocinan durante horas literalmente vuelan. Pero las grandes estrellas siguen siendo las pastas rellenas para llevar en caja (desde $ 15.000) junto con las bandejas de canelones de pollo y verdura y las lasañas (desde $ 27.000).Para el final queda el capítulo dulce con postres desde $ 10.000: torta vasca mousse de chocolate y una torta de ricota que ya se ganó sus propios admiradores.Bufé: Pje. Rio Piedras 1784 Núñez. Instagram: @bufe.ar










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