EL ESPECTÁCULO SE VIVE DE CERCA@desenchufadas.ok ↗
← Volver a las noticias
ECONOMIA / TN

La cuenta corriente volvió al superávit de la mano de los bienes y los servicios del conocimiento se afianzan como tercer complejo

El mayor ingreso de divisas por exportaciones permitió revertir el resultado del balance de pagos en el segundo trimestre.

Imagen de la noticia: La cuenta corriente volvió al superávit de la mano de los bienes y los servicios del conocimiento se afianzan como tercer complejo

El sector externo de la economía argentina protagonizó en el segundo trimestre una reversión que merece ser analizada en detalle, porque modifica de manera sustancial el cuadro de vulnerabilidad que caracterizó a los últimos años. La cuenta corriente, que mide el resultado de las transacciones del país con el resto del mundo en bienes, servicios e ingresos, registró un superávit de US$2214 millones, equivalente al 0,3% del producto. Un año atrás, ese mismo período había arrojado un déficit de 2452 millones, de modo que el giro fue de signo contrario y de magnitud considerable. El primer semestre, en consecuencia, cerró prácticamente en equilibrio, y el año completo apunta a un rojo acotado del orden del 0,3% del producto, muy por debajo del 1,1% de 2025.La explicación de esa mejora reside, sin lugar a dudas, en el comercio de bienes. El saldo de este rubro trepó de US$2668 millones a US$9293 millones, el equivalente al 1,2% del producto y el segundo registro más alto para un segundo trimestre en toda la serie que comienza en 2006, medido en dólares constantes. El dato más alentador es la composición de ese avance, ya que las exportaciones crecieron un 31% interanual y, a diferencia de otros episodios, cerca del 70% de esa suba respondió a mayores cantidades físicas y no solo a mejores precios. Las importaciones, por su parte, se mantuvieron prácticamente sin cambios, con una leve caída del 1%.El rubro de los servicios también contribuyó al resultado, y lo hizo por una doble vía que conviene distinguir. Por un lado, su déficit se redujo un 14% interanual, hasta ubicarse en US$2102 millones, con una mejora concentrada en el turismo, cuyo rojo cedió un 15%, mientras que el transporte se mantuvo estable. Pero no se trató únicamente de un menor drenaje de divisas, sino también de un genuino dinamismo de los ingresos. El caso más destacado es el de los servicios empresariales, cuyas exportaciones crecieron un 18% y cuyo superávit se amplió de 695 a 846 millones de dólares. Ese fenómeno merece una mención especial, porque señala una transformación de fondo en el perfil exportador del país. Los servicios basados en el conocimiento atraviesan un momento excepcional, con un acumulado de cuatro trimestres que alcanzó un máximo histórico cercano a los US$12.000 millones a precios actuales. Para dimensionar su relevancia, basta señalar que en el primer semestre se ubicaron como el tercer complejo exportador del país, solo por detrás del petrolero y del sojero, con una participación en el total exportado del 10%, no tan distante del 14% y el 15% que representan esos dos complejos tradicionales. El talento y el conocimiento, en definitiva, se consolidan como una fuente de divisas de primer orden.No todo fue favorable en el balance externo, y conviene señalar la contracara. El déficit del ingreso primario, que recoge fundamentalmente la renta de las inversiones, se amplió de US$3566 a US$6032 millones, pasando del 0,5% al 0,8% del producto. El grueso de ese deterioro se explica por las utilidades y dividendos, cuyo saldo negativo se multiplicó por dos veces y media, al trepar de US$1496 a US$3654 millones. La causa de ese salto es identificable, y es el levantamiento de la restricción que impedía a las empresas girar dividendos al exterior, una normalización que tiene como costo un mayor egreso de divisas por esa vía.Hacia adelante, el panorama externo luce considerablemente más despejado que en el pasado reciente, aunque sin estar exento de desafíos. Aun previendo un leve deterioro de la cuenta corriente en el segundo semestre, el año cerraría con un déficit del 0,3% del producto, muy inferior al del año anterior. Leé también: El BCRA busca impulsar el crédito en 2027 y avanza con un sistema para compartir datos entre bancos y billeterasLa clave seguirá siendo el balance de bienes, que escalaría del 2,2% al 3,7% del producto gracias a un salto de las exportaciones, que pasarían de US$87.152 millones a cerca de US$100.000 millones. Ese desempeño se apoya en precios favorables, con términos de intercambio en niveles máximos, y en una muy buena dinámica de las cantidades, impulsada por una cosecha récord y por la expansión del petróleo y la minería, frente a importaciones que permanecen estancadas.Conviene, de todos modos, no confundir un déficit manejable con un frente externo completamente despejado. Un rojo del 0,3% del producto configura un desequilibrio acotado, que reduce de manera sensible las necesidades de financiamiento del país respecto de lo que fue 2025. Pero el año 2027 plantea interrogantes que no deben minimizarse. Al eventual deterioro de la cuenta corriente se sumaría una cuenta financiera expuesta al calendario electoral, con un ingreso de capitales que podría moderarse y con la habitual dolarización de carteras previa a los comicios, que presiona sobre la salida de divisas. A ello se agregan incógnitas propias del frente comercial, como el volumen de la próxima cosecha y la persistencia de los elevados precios del petróleo y del oro.En el plano financiero, el manejo de la deuda en pesos volvió a mostrar la pericia de la conducción económica en un contexto adverso. En su última licitación de septiembre, y frente a vencimientos por $8,6 billones, el Tesoro logró renovar la totalidad de los compromisos, con un nivel de refinanciación del 100,08%. Como en las subastas anteriores, priorizó los instrumentos de corto plazo en línea con la demanda del mercado, dejando de lado el objetivo de estirar los vencimientos más allá de las elecciones. La colocación se repartió entre bonos a tasa variable, títulos a tasa fija, instrumentos atados al dólar y cobertura inflacionaria. Por tercera licitación consecutiva, además, el Tesoro evitó ofrecer el bono largo con vencimiento en 2029, para no convalidar tasas superiores al 12% en ese tramo de la curva.El riesgo país, en tanto, atravesó otra semana de marcada volatilidad, explicada tanto por factores globales como, sobre todo, por elementos propios de la economía argentina. Desde mediados de septiembre, cuando se hizo más evidente el desacople del país respecto de la región, el indicador argentino trepó 154 puntos básicos, un 31%, hasta alcanzar los 649 puntos, mientras que el promedio latinoamericano, excluida Venezuela, avanzó apenas 26 puntos. Ese componente idiosincrático también se refleja en la tasa implícita que el mercado exige para financiar al Tesoro en el período posterior al próximo cambio de gobierno, que pasó del 16,1% a fines de agosto al 21,6% a comienzos de octubre. Esa evolución revela el mayor premio que reclaman los inversores frente a la incertidumbre sobre la continuidad del programa económico a partir de 2027.En el frente cambiario, finalmente, el Banco Central reactivó sus compras de divisas. De cara a lo que resta del año, el desafío estará puesto en el mercado de pesos, donde todavía vencen cerca de 98 billones de pesos entre el sector público y el privado durante el último trimestre. Si bien se vienen logrando renovaciones cercanas al 100%, de sostenerse la presión podría volverse cada vez más exigente mantener esos niveles, o bien convalidar un premio mayor en las tasas. El balance general, en suma, es el de un frente externo que mejoró de manera notable por el lado real, pero que deberá administrar con cuidado la transición financiera hacia el año electoral.(*) Federico Pablo Vacalebre es profesor de la Universidad del CEMA.

FUENTE ORIGINAL

Noticia de TN. Consultá la publicación original para conocer sus actualizaciones.

Leer en TN ↗