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INTERNACIONAL / INFOBAE

Identifican un fósil de cocodrilo prehistórico que podría cambiar lo conocido sobre la alimentación de estos reptiles

Un equipo de la Universidad de Portsmouth examinó restos hallados en Marruecos y encontró una dentadura tan fina y numerosa que obligó a replantear qué comía esta especie que habitó ríos y lagos hace 170 millones de años

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Un equipo encabezado por Hamzah Imran, de la Universidad de Portsmouth, identificó en el este de Marruecos a Ctenosuchus tenuidens, un pariente de los cocodrilos que vivió hace unos 170 millones de años, durante el Jurásico Medio, a partir del examen microscópico de restos fósiles con dientes muy finos y cercanos. El hallazgo, publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology y divulgado por Earth.com, describe una especie con una dentadura distinta de la conocida entre sus parientes. Los investigadores estimaron que cada lado del hocico tenía más de 40 piezas dentales, separadas por unos 2,3 milímetros. El material fue vinculado con la zona de Talsint-Anoual, en el este marroquí, tras el análisis de restos preservados adquiridos a coleccionistas comerciales. 4 integrantes del grupo visitaron el área en noviembre de 2023, marzo de 2024 y abril de 2026 para comparar los ejemplares con los restos hallados en el terreno. Los dientes aparecieron como puntos negros en una roca La investigación comenzó con una losa de lutita rojiza, una roca sedimentaria formada por partículas diminutas, que contenía pequeñas marcas oscuras a ambos lados de un hueso largo. “Observamos unos pequeños círculos negros a ambos lados del hueso largo en el centro de uno de los fósiles, así que lo pusimos bajo un microscopio”, explicó Imran sobre el proceso. Al retirar con cuidado la roca que cubría una de aquellas señales, el equipo comprobó que se trataba de una estructura cada vez más larga. “Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que esos diminutos círculos negros eran en realidad dientes increíblemente finos”, señaló el investigador. Las piezas medían aproximadamente 10,4 veces más de alto que de ancho. Esta forma inspiró el nombre del animal: “cteno” significa peine, “suchus”, cocodrilo, y “tenuidens”, dientes delgados. La especie pertenece a los talatosuquios, un grupo de parientes acuáticos de los cocodrilos que habitó durante la era de los dinosaurios. La dentadura habría servido para capturar presas pequeñas y blandas Los autores sostienen que los dientes del ejemplar no estaban preparados para atrapar animales grandes. “Si hubiera atrapado un pez grande y este se hubiera retorcido, esos delicados dientes se habrían destrozado”, afirmó Imran. Por esa razón, el estudio plantea que su alimentación se habría basado en camarones, gusanos y peces pequeños. Las piezas dentales se entrelazaban al cerrar la mandíbula y dejaban una abertura de entre 0,5 y 0,6 milímetros. El análisis del esmalte aportó otro indicio: la superficie de los dientes tenía crestas verticales compactas, desde la punta hasta la base, en el lado que mira hacia la lengua. Según los científicos, esa combinación revela “una ecología alimentaria inusual y una dieta especializada, probablemente compuesta de pequeños crustáceos y peces, así como de organismos de cuerpo blando”. El espécimen vivió en un ambiente de ríos y lagos Los talatosuquios suelen aparecer en yacimientos marinos con una conservación excepcional, pero las rocas que contenían los fósiles marroquíes se formaron en ambientes de agua dulce. En aquella época, la región estaba ubicada cerca de los 15 grados de latitud norte del supercontinente Gondwana. Los investigadores clasificaron a la especie como un teleosauroideo, una forma de hocico largo parecida de manera superficial al gavial actual del sur de Asia. Sin embargo, los dientes de los teleosaurios conocidos suelen ser largos, agudos, resistentes y ligeramente curvados, mientras que los de este animal no presentan bordes cortantes. El gavial es el único cocodriliano vivo con una dentadura semejante a agujas, aunque sus dientes superiores suelen estar separados por unos 15 milímetros. Esa distancia es aproximadamente 6 veces y media mayor que la registrada en el fósil de Marruecos. La cercanía entre las piezas dentales permite plantear un mecanismo similar al de los gaviales juveniles, que consumen renacuajos y peces pequeños mediante receptores táctiles. El estudio también comparó al ejemplar con reptiles acuáticos del Pérmico llamados mesosaurios, cuyos restos sugieren una alimentación de organismos blandos y crustáceos. La hipótesis de una alimentación por filtración sigue abierta El grupo evaluó asimismo una posible alimentación por filtración, un mecanismo por el que un animal retiene alimento suspendido en el agua. Algunos pterosaurios, reptiles voladores extintos, tenían numerosos dientes diminutos que les permitían separar partículas comestibles del agua. En el caso de la nueva especie, las crestas dentales indicarían un filtrado menos eficiente que el de aquellos pterosaurios. Aun así, el elevado número de piezas dentales y su forma de aguja podrían apuntar a alguna modalidad de captura de alimento en suspensión. La propuesta continúa siendo provisional porque falta buena parte del cráneo. “Las características morfológicas necesarias para llevar a cabo este mecanismo de alimentación se infieren a partir de la ausencia del cráneo”, indicaron los autores, que calificaron esa explicación como una “hipótesis tentativa”. Los fósiles incluyen un cráneo parcial con hocico, mandíbula y dientes, además de otra sección de hocico, fragmentos de vértebra, costillas, huesos de las extremidades y placas óseas de la piel. Las piezas pertenecen a la Universidad Hassan II de Casablanca y fueron prestadas a la Universidad de Portsmouth para su preparación y estudio. En África, el registro de estos reptiles acuáticos sigue siendo limitado y se basa en materiales fragmentarios. Los autores consideran que el descubrimiento representa el único teleosauroideo de agua dulce de Gondwana y el segundo taxón de teleosaurio documentado en el Jurásico de Marruecos. La posición exacta de la especie en su árbol evolutivo requerirá de nuevos restos.

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