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POLICIALES / TN

Un asesino serial estuvo unas horas en la cárcel de Marcos Paz y la Justicia ordenó que volviera a Devoto por “seguridad”

El jefe de la “banda de los chicos bien” había integrado el primer grupo de presos trasladados al nuevo complejo penitenciario. Sin embargo, una resolución judicial dispuso su regreso inmediato por razones de seguridad.

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El traslado de Guillermo Álvarez, uno de los asesinos seriales más conocidos de la Argentina, duró apenas un par de horas. El hombre apodado “el Concheto” o “el Patovica” había sido llevado desde la cárcel de Villa Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, pero la Justicia ordenó que regresara de inmediato a su lugar de alojamiento habitual.La medida se tomó por una cuestión de seguridad y contempló un plazo de dos horas para concretar el regreso. Álvarez había formado parte de la primera tanda de presos trasladados en el marco del operativo para cerrar la histórica prisión porteña, pero su situación particular obligó a modificar los planes.La decisión se adoptó después de una intervención judicial en la que se analizó el régimen especial de detención del interno, que contempla condiciones específicas de alojamiento y aislamiento.La defensa de Álvarez, encabezada por el abogado Sebastián Bruno, había presentado una acción para cuestionar el traslado. El planteo se apoyó en las condiciones de alojamiento dispuestas por el Juzgado Nacional de Ejecución Penal N° 4 y ratificadas por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 28. En el expediente también intervino el fiscal Pablo Recchini.El juez Santiago Bignone rechazó un habeas corpus colectivo presentado por la Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN), aunque reconoció la situación particular de Álvarez. El magistrado ordenó que permaneciera en su lugar de alojamiento habitual y estableció que cualquier traslado debía ser informado con anticipación.La situación del condenado tiene, además, un antecedente internacional: su caso se encuentra bajo observación de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a partir del precedente “Álvarez vs. Argentina”.Durante una audiencia realizada por Zoom se dispuso su regreso inmediato a Devoto. La orden se cumplió ese mismo día y, al día siguiente, su defensa agradeció la restitución y solicitó que le devolvieran sus objetos personales.Álvarez fue detenido en agosto de 1996, después de una serie de robos y homicidios cometidos en restaurantes y otros puntos de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires. Como jefe de la llamada “banda de los chicos bien”, quedó vinculado a una secuencia de hechos violentos que marcaron su prontuario.Entre los crímenes por los que fue condenado se encuentra el asesinato de un hombre delante de su hija para robarle el auto, el homicidio de un subinspector de la Policía Federal y el de una estudiante durante un asalto en el barrio porteño de Belgrano.Su historial criminal sumó otro asesinato cuando ya estaba preso: mató a un compañero de celda de 17 años en la antigua cárcel de Caseros.Por esos hechos recibió una condena a reclusión perpetua, más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado.La situación judicial de Álvarez tuvo un giro en agosto de 2024. La Sala II de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional hizo lugar a un recurso de revisión presentado por su defensa, luego de un fallo de la CIDH, y anuló el juicio y la condena dictada en 1999.A partir de esa resolución, se espera la realización de un nuevo debate judicial. Mientras tanto, la defensa solicitó la excarcelación del acusado con el argumento de que lleva más de 28 años detenido sin una sentencia firme.Sin embargo, el fiscal Sandro Abraldes se opuso al pedido al considerar su condición de reincidente.Durante la pandemia de Covid-19, Álvarez también había quedado en el centro de la escena cuando fue uno de los referentes de los presos que negociaron el final del motín en Devoto, en medio de los reclamos por mejores condiciones sanitarias.El regreso de Álvarez se produjo en medio del operativo para trasladar a los internos de la cárcel de Devoto al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz. Según informó el Ministerio de Seguridad Nacional, ya fue trasladado casi el 80% de la población carcelaria del establecimiento porteño.El procedimiento involucra a unos 1000 agentes penitenciarios y 600 efectivos de fuerzas federales, además de controles de seguridad, seguimiento satelital y pruebas de habitabilidad en las nuevas instalaciones.Una vez completado el traslado desde Devoto, está previsto llevar a otros 350 internos alojados en comisarías y alcaidías de la Ciudad de Buenos Aires a Marcos Paz.Leé también: “El concheto” de San Isidro que admiraba a Robledo Puch y se convirtió en asesino serialEl operativo, sin embargo, también generó cuestionamientos de organismos de control. La Procuración Penitenciaria de la Nación y el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura presentaron un nuevo habeas corpus colectivo para advertir sobre las dificultades para monitorear las condiciones de detención y reclamar que los traslados se realicen con supervisión judicial y respeto por los derechos de los presos y sus familias.En ese contexto, el caso de Álvarez expuso las dificultades que puede generar el traslado de internos con condiciones de detención particulares en medio de una mudanza penitenciaria de gran escala.

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